
Cuando se habla de cenotes, todo el mundo piensa en Yucatán. Pero Chiapas también tiene los suyos: menos conocidos, menos masificados y en algunos casos dentro de la selva Lacandona. Son pozos naturales —dolinas— formados por el colapso de roca caliza que expone el agua subterránea.
Dónde están y qué esperar
Los cenotes chiapanecos se concentran en la región de la Selva Lacandona, cerca de Lagunas de Montebello y en los municipios de Ocosingo y Palenque. Las aguas son templadas (22-25°C) y la visibilidad bajo el agua alcanza 20-30 metros en temporada seca (noviembre a mayo). Varios operan como centros ecoturísticos con:
- Snorkel y buceo en aguas cristalinas
- Senderos selváticos alrededor del cenote
- Observación de aves y monos saraguatos
- Zonas de campamento y palapas
El valor cultural
Para los mayas, los cenotes eran entradas al inframundo —el Xibalbá— y sitios de ofrenda. En varios cenotes chiapanecos se han encontrado piezas cerámicas y restos arqueológicos que confirman esa función ritual. No es solo una alberca natural bonita: es un sitio sagrado con siglos de uso ceremonial.
En la práctica
- Cómo llegar: desde Palenque o San Cristóbal, tours de 1-2 días a los cenotes de la Lacandona. Varios paquetes incluyen lancha por los ríos de la selva + visita a comunidades lacandonas.
- Costo: $150-300 MXN la entrada a la mayoría de cenotes ecoturísticos.
- Cuándo ir: temporada seca (noviembre-mayo) garantiza mejor visibilidad en el agua.
- Recomendación: el Cenote Chukumaltik, en la ruta de Lagunas de Montebello, combina bien con un día de lagunas.
Chiapas no compite con Yucatán en cantidad de cenotes. Pero para quien ya conoce la Riviera Maya y busca cenotes sin selfie sticks ni música de reggaetón, los de la Selva Lacandona son otra cosa.

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