Metepec | La joya del Estado de México, cultura y tradiciones

Metepec | La joya del Estado de México, cultura y tradiciones

Vista de Metepec, Estado de México

A solo 45 minutos de la CDMX, Metepec es de esos lugares que muchos capitalinos atraviesan sin detenerse. Error. Este Pueblo Mágico mexiquense conjuga una tradición alfarera que se remonta a los matlazincas —el grupo indígena que fundó su capital aquí en la época prehispánica— con un centro histórico que conserva su traza colonial.

El Árbol de la Vida

Si hay un objeto que define a Metepec, es el Árbol de la Vida. Estas esculturas de barro —que pueden superar el metro de altura— representan escenas bíblicas, históricas y cotidianas con un nivel de detalle que exige semanas de trabajo. La tradición se originó en el siglo XX y hoy es el emblema artesanal del Estado de México. Los talleres —muchos familiares— están abiertos al visitante; ver el proceso desde la arcilla cruda hasta la pieza pintada a mano es media visita. Taller de cerámica en Metepec

Centro, naturaleza y comida

El centro histórico —con la Iglesia de San Juan Bautista y la Plaza Principal— se recorre a pie en una tarde. El Parque Ambiental Bicentenario ofrece senderos y ciclovías a 10 minutos del centro. Para algo más ambicioso, el Parque Nacional La Marquesa queda a corta distancia en auto y suma bosque, cabañas y puestos de barbacoa.

La gastronomía local gira alrededor de la barbacoa de horno, el mole de olla, el chicharrón en salsa verde y el guajolote —el pavo criollo de la región—. De postre, las nieves de Toluca: de mamey, de nanche, de garrafa.

En la práctica

Desde CDMX, el trayecto en auto por la carretera a Toluca toma unos 45 minutos. También hay autobuses desde la terminal de Observatorio. Metepec es seguro y accesible. Lleva calzado cómodo y espacio en la maleta: es difícil irse sin un Árbol de la Vida —o al menos una pieza pequeña— bajo el brazo. Parque La Marquesa cerca de Metepec

Metepec es el Pueblo Mágico más accesible desde la capital del país, con una tradición artesanal que pocos destinos pueden igualar. Para una escapada de un día —con buen clima, buena comida y una pieza de barro que contar— cumple de sobra.

Malinalco, Edoméx | Tesoro colonial en las faldas de la Sierra

Malinalco, Edoméx | Tesoro colonial en las faldas de la Sierra

A 120 kilómetros de la CDMX, encajonado entre montañas, Malinalco es uno de esos Pueblos Mágicos que combinan lo prehispánico con lo colonial sin que ninguna de las dos capas opaque a la otra. La Zona Arqueológica —tallada directamente en la roca de la montaña por los mexicas en el siglo XV— es el único ejemplo de arquitectura monolítica mexica que se conserva. Bajar de ahí y entrar al pueblo es saltar 300 años en una caminata de 20 minutos. Vista panorámica del centro histórico de Malinalco, Edoméx

El Templo y Ex Convento de San Agustín

En el centro, el Ex Convento agustino del siglo XVI despliega una fachada barroca con murales interiores que narran la evangelización de la zona. Frente a él, la plaza principal concentra la vida del pueblo: puestos de nieve, artesanías y una calma que contrasta con el caos de la capital a menos de dos horas de distancia. Calle empedrada de Malinalco

Aventura y comida

Malinalco es, adicionalmente, un destino de deporte al aire libre. El parapente desde la cima de las montañas ofrece vistas del valle que justifican el vértigo. El rafting en el río Amacuzac es de nivel intermedio. Y el senderismo y ciclismo de montaña completan la oferta para quien no viene solo a comer —aunque debería.

Porque la comida aquí es del altiplano mexiquense: tamales de haba, barbacoa de horno, gorditas de chicharrón. La Casa del Agua —un spa con piscina natural— es el contrapunto de relax. Arquitectura colonial de Malinalco

En la práctica

Desde CDMX, carretera federal 95D hacia Cuernavaca, desviación a Malinalco. Autobuses salen de Observatorio. Mejor época: noviembre a mayo. Dos días bastan para ver lo esencial. Casa Valentina y Los Placeres lideran la escena de restaurantes.

Malinalco es el Pueblo Mágico más completo a dos horas del DF: zona arqueológica mexica única en el mundo, convento agustino, parapente y barbacoa. Difícil pedir más en un solo destino.

Ixtapan de la Sal | Balneario, aguas termales y destinos favoritos

Ixtapan de la Sal | Balneario, aguas termales y destinos favoritos

A dos horas y media de la CDMX, Ixtapan de la Sal es el Pueblo Mágico donde el agua manda. Su nombre en náhuatl —”en las llanuras de la sal”— alude a los manantiales salinos que brotan de la tierra y que, desde la época prehispánica, se usan con fines terapéuticos. Hoy, el Parque Acuático Ixtapan —piscinas termales, toboganes, juegos acuáticos— es el imán principal para familias de toda la república. Vista panorámica del centro de Ixtapan de la Sal

El centro, de calles empedradas y casas coloniales, gira alrededor del Templo de la Santa Veracruz —siglo XVI— y la plaza principal. El Museo del Ferrocarril y el Museo de la Minería añaden capas históricas a la visita.

Naturaleza y gastronomía

A 30 minutos, las Grutas de Cacahuamilpa —una de las redes de cavernas más grandes del mundo— justifican el viaje por sí solas. Los senderos de los alrededores ofrecen vistas del valle.

La cocina local es mexiquense: mole de olla, mixiote, enchiladas, tlacoyos y quesadillas de flor de calabaza. De postre: cocadas y glorias. Templo de la Santa Veracruz, Ixtapan de la Sal

En la práctica

Desde CDMX, autobuses desde las terminales del Sur y Observatorio; en auto, autopista México-Toluca y de ahí a Ixtapan. El clima es templado todo el año. Ideal para fin de semana: un día de aguas termales, una mañana en Cacahuamilpa y una comida que cierre con cocada.

Ixtapan de la Sal es el balneario de fin de semana que los capitalinos han frecuentado por décadas. Aguas termales, grutas monumentales y una cocina sin pretensiones. Para escapar del DF sin ir muy lejos, cumple. Plaza principal de Ixtapan de la Sal

El Oro, Edoméx | Uno de los Pueblos Mágicos más hermosos

El Oro, Edoméx | Uno de los Pueblos Mágicos más hermosos

A dos horas de la CDMX y a 2,740 metros de altitud, El Oro debe su nombre —y su arquitectura— al auge minero de los siglos XIX y XX. La fiebre del oro y la plata atrajo inversión inglesa y francesa, y dejó edificios art nouveau y neoclásico que hoy contrastan con las calles empedradas y el aire frío de montaña. El Teatro Juárez —1907, estilo francés— y el Palacio Municipal son los ejemplos más visibles de esa bonanza efímera: las minas cerraron en los años 50 y el pueblo se despobló hasta que el turismo lo rescató. Vista panorámica del centro histórico de El Oro, Edoméx

Qué ver

La Parroquia de San Felipe de Jesús (siglo XIX) y la Casa de la Cultura concentran la oferta cultural del centro. El Parque Nacional El Oro —18,000 hectáreas de bosque de pino y encino— es el imán natural: senderos, ciclismo de montaña, camping y la Cascada del Molino como punto culminante. El Mirador de la Cruz —subida de 15 minutos desde el centro— regala la mejor vista panorámica, especialmente al atardecer. Calle emblemática de El Oro, Edoméx con su arquitectura tradicional

Comida

La cocina es mexiquense de altura: chiles rellenos de queso, tamales de haba y rajas, enchiladas con salsa de chile ancho y chipotle, escamoles (huevos de hormiga, de marzo a mayo) servidos en mantequilla.

En la práctica

  • Cómo llegar: desde CDMX, autobús desde Observatorio (2 horas) o auto por la México-Toluca rumbo a Ixtapan de la Sal. Carretera sinuosa; maneja de día.
  • Mejor época: marzo a mayo (templado, seco). En invierno las temperaturas nocturnas bajan de 5°C.
  • Alojamiento: hoteles boutique y cabañas desde $600 MXN la noche.

En pocas palabras, El Oro es la versión discreta de los pueblos mineros del Edoméx: arquitectura europea sin las multitudes de Real del Monte, bosque denso y un parque nacional que por sí solo merece la escapada. Para un fin de semana de aire limpio a dos horas del DF, funciona.