
A solo 25 kilómetros de Pachuca y a casi 2,400 metros de altitud, Mineral del Chico es una anomalía climática en el mapa mexicano: bosques de oyamel, niebla matutina y temperaturas que en invierno bajan de los 0°C. Fundado en 1568 por Diego de Velasco tras el descubrimiento de vetas de plata, el pueblo cambió la minería por el ecoturismo y hoy funciona como el pulmón verde de Hidalgo. 
El Parque Nacional El Chico
El corazón del destino es el Parque Nacional El Chico, uno de los más antiguos de México. Senderos para todos los niveles serpentean entre formaciones rocosas que los escaladores locales conocen como “Los Monjes” y “Las Ventanas”. La presa principal permite kayak, pesca y remo; los fines de semana se llena de familias que arman picnic junto al agua.
Para quienes buscan más adrenalina, el parque ofrece rappel, tirolesa y ciclismo de montaña con renta de equipo en el mismo pueblo. No es necesario ser experto: hay rutas para principiantes y guías locales que conocen cada peña. 
El paste y otros placeres
Si hay algo que ningún visitante se salta es el paste. Esta empanada de harina rellena de carne, papa o mole tiene origen en los mineros ingleses que trabajaron la región en el siglo XIX —es, literalmente, una adaptación mexicana del Cornish pasty británico. El Museo del Paste, en el centro del pueblo, cuenta esta historia y ofrece degustaciones que van de lo clásico a lo experimental (paste de mole, de tinga, de dulce).
Más allá del paste, la cocina local incluye barbacoa de horno, mole de la sierra y pulque servido en curados de sabores. 
Cómo llegar y dónde dormir
Desde CDMX, el trayecto en auto por la México-Pachuca y luego la carretera a Mineral del Chico toma unas dos horas y media. El pueblo tiene opciones de hospedaje para todos los presupuestos: el Hotel Boutique El Villa del Ensueño para quienes buscan algo más cuidado, cabañas como San Francisco para grupos, y casas de campo como La Laguna para los que priorizan la vista.
La mejor temporada va de octubre a marzo. Fuera de ese periodo, las lluvias de verano dejan el bosque espectacularmente verde, pero los senderos se ponen resbaladizos. 
Mineral del Chico es el antídoto contra el calor del altiplano: bosque, niebla, buena comida de montaña y una historia minera que ya no se extrae del subsuelo sino del turismo. El trueque salió bien.

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